
Se siente casi preparada si no fuera por el extraño que se asomaba, paso ligero pero torpe, inmensamente torpe, trataría de esconderse, pero no, ya era tarde estaba a metros de la orilla, volver sería quizás su final, no podría estar sola por más tiempo, moriría o simplemente sería secuestrada.
Se detuvo y quedó inmóvil, paralizada, sintió algo pegajoso en su delicado y frágil cuerpo, la respiración casi mortuoria, el jadeo de su corazón, el jubilo rebosante de ese ser, de pronto un silbido y el monstruo de tres patas se alejaba, corriendo a medio correr, se salvó medio a medio.
Parecía que eso era un perro, aunque le faltaba una pata, pero bueno menos mal no le dio un tarascón y hasta ahí chao vida, llegaba la iniciación vital para sobrevivir en las aguas, irguió el pecho, respiró profundo y zambullida perfecta, el oleaje peleaba con la fragilidad de su cuerpo, pero no se daría por vencida, era la última, pero llegaría con vida, se lo había prometido a su madre que descansaba inerte en los huiros, pronto la invadirían las moscas y uno que otro animalejo del sector, era hora que sus enseñanzas las llevara a cabo.
Una gran ola la transportó al océano casi impenetrable, sintió temor, lentamente se alejaba de la orilla azotada una y otra vez contra las rocas, pero ya estaba allí tratando de lograr su meta, reencontrarse con sus hermanas y esperar el día no muy lejano de aquel depredador llamado humano, para ser homenajeada y aplaudida en un “ Jardín Marino” o tal vez transformada en un “ Carapacho” …. delicioso….
Limpiando mis archivos me encontré con este escrito del 21.03.05
