
Reprobé su ramo en el primer semestre, me dijo: “señorita Vivianne piense si quiere seguir estudiando esta carrera, no haga gastar dinero a sus padres, estudie algo más sencillo quizás cocina o tejidos”, buaaa que mal me hacía sentir este incrédulo mercachife de las comunicaciones , pero no me la podía ganar este señor.
Hice muchas mandas, San Sebastián, Judas de Tadeo, San Nicolás, creo que solo archivaron mis peticiones, pues no obtuve ni una ayudita de los santos milagrosos, estaba sola peleando con el master de las comunicaciones, no me daría por vencido, es más en una oportunidad fue tanta mi rabia por obtener 51% en un certamen que me emocioné y lo enfrenté a cara limpia, le dije que era injusto que me aprobara con ese porcentaje pues valía más, mi esfuerzo y dedicación estuvo siempre en su asignatura, le dije que era un inconsciente y todo porque yo era mujer y que lo más probable que estaba cansado de mi genero porque toda su prole eran mujeres y estaba resentido por no tener un hijo varón...el me contestó ya viene uno en camino y se llamará Lucas Eugenio, es adoptado…eso fue un puñetazo en plena nariz…nunca más hablaría!!!!
Cuarto año de carrera, las finales, examen de titulo, los examinadores en posición, eran cinco, uno de ellos Eugenio Oblitas, cuando entré al aula para exponer mi tesis, lo veo sentado frente a mi, me hace una venia con la cabeza, casi me desmayo y dije aquí cago!!!! que vergüenza para mis viejos que repruebe el examen de título, o sea onda “en la puerta del horno se quema el pan”, que mala suerte la mía, al final aprobé sus ramos con la nota mínima, ahora debía exponer mi proyecto de título y el era el que tenía mas peso en el asunto, mi exposición fue excelente, me hicieron algunas preguntas al final, tenía que defender mi tesis, me fui con la frente en alto y a esperar la nota después de casi tres horas de espera, fui la única que se quedó afuera del auditórium esperando por los resultados, los demás se habían ido confiados de que habían aprobado en cambio yo , estaba segura que algo había salido mal, creo que dormí en la espera, hasta que salieron y publicaron la nota en el fichero, me aproximé y me busqué… fui la nota máxima, no lo podía creer, definitivamente era yo, que alegría, quería gritar, quería llorar, seguí al profe a su oficina y se lo agradecí… me dijo: ”estoy seguro que algo aprendiste en mi asignatura y te acordarás de mi cuando tengas que poner tus conocimientos en practica”.
Ustedes se preguntarán por qué hablar de este académico que me hizo sufrir, simplemente, porque el día Lunes recién pasado, asumió como Director del Departamento de Comunicación Social en la Universidad de Concepción, se tituló de periodista en el año 1973 de esta misma casa de estudios, en 1979 obtiene un diplomado de Periodismo Informativo en agencias de noticias en el Instituto Internacional de la Prensa en Berlín, Alemania; en 1995 obtiene el grado de Master en Comunicaciones en la Universidad de Dayton, en Ohio Estados Unidos; en el año 2005, obtiene el grado de Doctor en ciencias de la Información de la Universidad Pontificia de Salamanca España, es autor entre otros textos de Manual de Comunicaciones, Conversaciones sobre innovación y creatividad en le Educación, manuales de Metodología de Investigación, de comunicación persuasiva, organizativa y no terminaría nunca de contarles todos sus logros.
Este académico, sin duda, que bajo su mando de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción, creará un espacio real para los estudiantes, de libertad, respeto y de firme compromiso con la verdad, fomentará la capacidad creativa de los jóvenes y transmitirá a sus alumnos la rigurosidad en el ejercicio profesional, el no dejarse llevar por la tentación de hacer afirmaciones sin argumento conceptual de éstas, una mayor capacidad de análisis como periodistas cimentadas sobre bases sólidas y no basadas en la intuición, porque los periodistas de hoy sin ánimo de ofender son un chiste!!!
Felicidades maestro!!!
