lunes, junio 25, 2007

El Peldaño


En uno de esos días en los que uno se siente inútil, que el tiempo le pesa y el mundo se le viene encima, unía el rompecabezas de los sueños convertidos en fotos fijas abandonadas por el peso de las miradas y el afán de llegar a ninguna parte, pensaba en que rincón de un pasado tan corto y tan rápido habían quedado enterradas todas esas ganas de volar y mostrarle al mundo que si soñar no cuesta nada, hacer realidad las utopías tampoco cuesta nada. Miraba cada una de las huellas aun marcadas en los muros de la existencia y me preguntaba dónde había estado todo el tiempo, en qué libro me había quedado sentada leyendo con el protagonista un canto a la nada.

Olvidaba en que momento el gigante se había convertido en enano y en que momento el pasto había crecido más que la hormiga, y ella, confiada se había dejado pisar por el mundo para convertirse en víctima del tiempo. Hay cosas que duelen; como chocar con el límite y no poder devolverse, encontrarse en medio de cuatro puntos cardinales y no saber a cual caminar para llegar a la ciudad que uno busca.

Hay cosas que pesan, como haberse quedado detenida en el tiempo mientras el reloj seguía avanzando y despertar en medio de la nada.

Hay cosas que dan miedo, mucho miedo, como perder la capacidad de soñar, como dejar escapar la pasión por las cosas; como que lo bello se convierta en feo; que lo liviano se vuelva pesado.

Hay cosas que lo despiertan a uno, como darse cuenta que el mundo no es como lo pintó Van Gogh en uno de esos cuadros amarillos, como que el futuro no sea uno de esos cuentos que me contó mi padre cuando tenía cinco años. Despertar duele, pero duele más saber que las cosas están ahí y no hacer nada para cambiarlas.

Estoy perdida, la niebla se hace más pesada como diciéndole a uno que hay que abrir los ojos; que lo que estamos viendo tiene un fondo y hay que entrar en el para conocerse de verdad, como que no hay que esperar que pasen las cosas para reaccionar. Ahora es cuando el tiempo pesa, cuando la escalera le dice a uno que vaya más despacio para no romper peldaños.

Aquí sentada en este peldaño a punto de romperse trato de imaginar una existencia más amable, una donde sonreír sea tan eventual como respirar, donde se camine a gusto y las ideas no se contradigan con el mundo.
03.04.06

2 comentarios:

moderato_josef dijo...

Texto desconcertante escrito en un momento de indecisión y de profundas dudas. Sólo espero una cosa, que hayas superado ya un proceso tan amargo. Besos!

Erika Contreras dijo...

Me llegó tu relato. Más de alguna vez me he sentido, con miedo a perder la capacidad de soñar. Quiero que a pesar de las dificultades las ilusiones permanezcan, a veces se hace difícil, pero prefiero pensar en un mundo más fácil de vivir, como tu dices un mundo donde reir sea tan eventual como respirar.
un abrazo
erika

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