viernes, marzo 16, 2007

31 Minutos Freddy Turbina - Equilibrio Espiritual

Este grupo de títeres es creado por Alvaro Diaz y Pedro
Peirano, un par de periodistas egresados de la Universidad de Chile, su propuesta es acogida en un canal de televisión en marzo del 2003, el comienzo de sus programas, fueron parodias a una noticiario local,se convirtieron en un éxito total, cautivando tanto al público infantil como al adulto. Los títeres son irónicos remedos de personajes de la televisiòn chilena y hay cientos de citas a sucesos o eventos televisivos de la decada de los 80.Disfruten.

domingo, febrero 25, 2007

Chuchas the porring boys and girls


Mary, Eduardo, Karina, Aquiles, Boris, Alvaro, Soledad y yo.
Verano 2007, Penco Chile.

Chuchas the porring boys and girls 2007


Parte de la tropa, en nuestro festejo de 24 años de existencia como grupo de amigos y hermanos, Penco 8°región, Chile.

viernes, febrero 16, 2007

miércoles, febrero 07, 2007

JARITA


Corría el año 1972. Yo me desempeñaba en una empresa de fosfatos en Penco, COSAF. Allí estaba a cargo del Departamento de Recursos Humanos.
Un día, como cualquier otro, nos avisaron de la muerte natural de un trabajador. Era un operario que trabaja, desde la puesta en marcha en la empresa. A este empleado le llamábamos, cariñosamnete "Jarita", que era un diminutivo de su apellido. Trabajaba por propia elección siempre de noche, porque tenía problemas para dormir.

Este trabajador vivía en la población, construida por la empresa para sus empleados al lado de la planta. Era una persona retraída, de pocas palabras, hacía lo que le ordenaran, sin chistar. Ese día se sintió mal. Cuando lo llevaron al hospital, en Lirquén, aparentemente, fue tarde. El médico de turno que era, a la vez, el médico de la empresa, certificó su muerte.

En el afán de acelerar las diligencias necesarias para que la viuda no esperara mucho por su pensión, agilizamos los trámites para obtener las copias de los certificados requeridos y en el mismo día, fueron enviados por valija a nuestra casa matriz en Santiago.

Junto con eso, nos ocupamos de comprar uno de los mejores ataúdes y coronas de flores, procurando que nada faltara en el velatorio que se levantó en su casa.

A la morgue se le había llevado su mejor terno y le habían vestido elegantemente. Al parecer, todo el día habían pasado sus compañeros de labores a rendir un póstumo homenaje a este hombre, que era casi parte del inventario de la Compañía.

Estos quehaceres tomaron casi todo el día. Al pasar por la casa de Jarita en la tarde a preguntar qué faltaba, vi que, simbólicamente, había puesto su casco sobre la urna. Dejé el número de teléfono de mi casa a la viuda por si necesitaba cualquier cosa y me vine a casa, sabiendo que al otro día sería, nuevamente, una jornada muy pesada.

Al día siguiente y como era de costumbre, esperé en la esquina de mi casa al Gerente que pasaba en su camioneta por mí, para luego, recoger al ingeniero de producción. La conversación durante el trayecto, versó sobre la muerte tan repentina de Jarita. Informé al Gerente la agilidad con que se habían efectuado los trámites para beneficio de la viuda, enviando toda la documentación a Santiago el mismo día y dejando avanzado todo lo relacionado con la sepultación.

Este viaje durará aproximadamente veinte minutos. Casi al término de este recorrido, doblando la última curva, cruzamos la línea férrea y entramos en la recta de más o menos un kilómetro que finalizaba en la entrada de la Planta. En la medida que nos íbamos acercando a la entrada, nos fuimos dando cuenta que había más movimiento, a esa hora temprana que el usual.

Cuando las figuras se empezaron a hacer nítidas en nuestro campo visual observamos al portero -que era cojo-que salía de su garita corriendo, con los brazos abiertos en dirección hacia nosotros. Al detenernos, nos dice fuera de sí y con palabras entrecortadas por los nervios, el susto y la pequeña carrera que había hecho hacia el vehículo: - "Jarita está allá adentro". -Jarita está allá adentro". Repetía muy excitado - ¡¿Cómo?! - pregunté estupefacta. El hombre no podía responder y seguía repitiendo lo mismo. -¿ Qué pasa, por Dios?....¿Qué pasa?- repetí, mientras me bajaba de la camioneta y tomaba su brazo para calmarlo y creyendo haber entendido mal, le dije ¡ Cálmese, tranquilo! cuentéme ¿qué pasa? y el portero, haciendo una inspiración profunda, dice: "¡Jarita esta allá adentro, en la Planta 1!"

-¡ Ay por Dios!- contesté, soltándole el brazo.- ¡ Ya están ustedes con sus apariciones de muertos! Y comencé a caminar hacia mi oficina.
-¡ Si es verdad, señorita Haydee!- seguía insistiendo el hombre mientras caminaba a mi lado cojeando. Me detuve, lo miré y le dije:
- Mire, Manríquez. Yo saqué a Jarita de la Morgue. Lo vi cuando lo vistieron y acomodaron en la urna. En la tarde usted pasó conmigo a verlo en su velatorio. ¡¿ Me quiere explicar cómo va a estar aquí?!
- ¡Si es verdad!- decía el portero, cada vez más fuera de sí.
-Hagamos una cosa. Vaya, busque a Jarita y dígale que venga a mi oficina, que quiero hablar con él - le indiqué pensando que allí acabaría el asunto.
- ¡Ya, señorita Haydee! - respondió- y caminando dificultosamente, se alejó rápidamente en dirección a la planta uno, que ese día, estaba procesando fosfato triple, cubriendo todo con un polvo blanco como si hubiésemos estado procesando harina.

Entré a la oficina observando a todo el personal, que se agitaba y cuchicheaba revolucionado, con la noticia. Pedí que cada uno volviera a sus labores, explicándoles que no había nada de que asustarse, solo se trataba de la imaginación del turno de noche. Recuerden -les dije- mientras entraba a mi oficina que siempre ellos están viendo fantasmas o muertos o diciendo que hay ánimas que penan. Mientras sacaba mi guardapolvo del perchero, me agradó escuchar que se había hecho el silencio en la oficina y por ende supuse que todos habían vuelto a sus labores.

Estaba poniéndome el guardapolvo, cuando siento a mis espaldas la voz de Jarita que me dice: "-¿ Usted, me mandó llamar Señorita Haydee?"-. Al escuchar esa voz detrás de mí, debo reconocer que sentí que se me erizaban todos los pelos y me empapé con un sudor frío y pegajoso. No era capaz de darme vuelta, para mirar quién me estaba gastando esa pesada broma. Intenté inútilmente fijar saber que no me estaba desvaneciendo. El hielo empezó a invadir todo mi cuerpo, sintiendo que quedaba como Ruth convertida en una estatua de sal totalmente petrificada,con una mano a medio entrar en la manga de mi delantal y la otra en alto, en una pose como si recién hubiese lanzado una flecha de un arco que aún sostenía.
Me armè de valor, mi corazòn perdiò su ritmo normal y empezò a latir en desorden, di la vuelta y allì, frente a mì, con el mismo terno con que lo habìan vestido para colocarlo en la urna , estaba Jarita, parado, miràndome, todo blanco, como si hubiesen dejado caer un saco de harina sobre él.

Reunì fuerzas y le dije estùpidamente casi gritàndole:
-¡¿Y Ud. què hace aquì, si està muerto?!-
-"Estoy trabajando, pero lleguè un poco tarde al turno de noche"-contestò-
-Gritè y ordenè por favor llèvese a Jarita al hospital y que no le den el alta hasta que estè realmente vivo- sentì en ese momento que eran las ùltimas migajas de racionalidad que me quedaban.

Nadie entendía nada, cuando se lo llevaron en la camioneta, mi secretaria me dijo: -"afuera está la viuda, o más bien la señora de Jarita, esperándola".
Al sentarme con ella frente a frente en mi oficina y un poco más calmada, le pedí que me contara que había ocurrido. La mujer visiblemente consternada, empieza a relatar lo sucedido, con una voz de resignación, pena y susto, que no me atreví a interrumpir:
"...Estabamos ahí pús Sita Haydee en el velorio tranquilos y tristes en la noche, bien acompañados gracias a Dios, yo estaba en la cocina, la pieza del lado, con mi hijo tomándonos un cafecito con malicia, porque la noche estaba bien fresca. Cuando de repente pús oiga, sentimos un golpe, llegamos a saltar, me paré asustada y le pregunté al hijo ¿qué fue eso hijo? Y el hijo muy asustao se asoma a mirar de la puerta y me dice "parece que es mi apá que está golpeando la tapa de la urna". ¡Cómo va a ser eso hijo por Dios! le dije, sin atreverme a salir de la pieza, Sentí como los vecinos arrancaron toítos altiro. "No nos reponíamos de la primera, cuando sentimos un tremendo golpe otra vez y ahí me asomé a la pueta asustada, empezando a rezar y veo que la urna está sin tapa, y viene otro golpe y la urna cae al suelo, pasando a llevar las sillas y las luces, la sonajera que había era terrible. Ahí yo arranqué, con el rosario en la mano, pa juera junto con toítos pús, y de afuera mirábamos. En esto el Jara se sentó en la urna, miró pá toos laos, se paró, recogió su casco, que había saltao lejos con la tapa de la urna, se lo puso y fue a mirar el reloj mural que tinimos ahí en el comedor y dijo "puchas estoy atrasao pal turno" y salió a la calle y se vino pa el trabajo. Pá que le cuento ná, en ese momento no quedó naiden cerca de la casa, arancamos toos pá la línea pá allá, como en alma en pena y de ahí mirábamos como el Jara seguía caminando pa´ la planta muy parao, como si ná".
"Ahora yo vengo a hablar con Ud. pús sita Haydee, porque no me atrevo a entrar a la casa, no sé que hacer con la urna, las coronas y todo el reguelto que quedó en la casa. Además no me dá como, pá acostarme con él, si está muerto pús sita Haydee, Ud lo vio...."

Llamé al hospital para saber que pasaba con Jarita y el médico me dijo que lo estaba enviando de vuelta, porque estaba bien, había sido un ataque de catalepsia, que había durado como 20 horas. Le pedí que lo dejara en el hospital unas 48 horas, como mínimo, para asegurarnos que esto no se repitiera.

Nunca imaginé lo engorroso que es decidir que hacer con una urna que a sido ocupada por un difunto, que luego está vivo, no se puede devolcer, no se puede donar, no se puede guardar de recuerdo, finalmente el Servicio Nacional de Salud decidió que había que quemarla.

Jarita volvió a trabajar, nunca nadie volvió a tener un trato normal con él, no podía borrar el recuerdo de haberlo visto muerto en la urna.
Transcurridos 2 años, volvió a darle una ataque de catalepsia, que le duró 26 horas, lo dejamos en el hospital, me retiré de la empresa en el año 1977 y supe que en 1979, Jarita había sufrido un nuevo ataque y habían esperado 48 horas antes de declararlo oficialmente muerto.

No quise ir a su funeral. Sólo espero que lo hayan sepultado, bien muerto.

viernes, febrero 02, 2007

jueves, enero 18, 2007

lunes, enero 15, 2007

El mar, su gente, Penco querido.


Atiborrada de veraneantes, es una playa segura, calma y deliciosa, rodeada de cerros, cielos despejados y maravillosos, verano 2006

Muelle Penco



Muelle de Penco, sector Cosaf, una playa amplia, aguas calmas, aromas marinos, brisa sureña y costera, me encanta, verano 2006.

Observatorio en Penco


Observatorio Elke, ubicado en la Villa Radales, verano 2006.

Mirador de Penco


Una vista espectacular, desde un mirador mágico, solitario y romántico, verano 2006

PENCO

Plaza de Penco, 8º región Chile, verano 2006.

Es mejor recordar con placer que con dolor.


Desafío al silencio, desafío a la oscuridad, desafío el aliento mortífero que zigzaguea en mis oídos, sigue rumiando epítetos ponzoñosos, cuál víbora de lengua partida que a parido lánguidos y efímeros engendros, que veloz es tu andar, pero que digo si sólo te arrastras y frotas tu cuerpo imperecedero sobre piedras filosas, no te daña, te fortalece, es tu nueva vida, es tu renacer bajo sombras estrelladas, te escondes sigilosamente, pero nuevamente que digo, tus movimientos estruendosos, pecaminosos y burlescos delatan tu huida empobrecida, no quieres dejar rastros pero sabes que los hay, ya te espera el nido abrigado por una de tu especie, la que lleva el Sari nupcial, la que te acepta, alimenta y devora tu talento brutal, ese que alguna vez deleitó a la minoría.

Y vuelvo mis sollozos al alba etérea, un, dos, tres, despierto, un colibrí revolotea en mi ventana, el batir de sus alas me hacen vadear una fuerte corriente de aire, mis ojos develan la belleza de la vida, la simpleza y calidez de una mano suave pero fuerte, logro soltar las amarras de mi mirada y acaricio su voz que enternece mi alma.

Es sabido que cometido el yerro, modifica a nuestro ser en formas incomprensibles y aún cuando creamos que lo hemos enterrado, en algún rincón de nuestra memoria o corazón, sigue allí como un veneno, en espera de remisión. Y conservaré todos los recuerdos de mi pasado, porque si no ¿ cómo demostraré alguna vez que todo no fue un sueño?

Ya no siento la perdida, porque de un tiempo hasta esta parte he luchado por hacer frente a la inmensidad que es la muerte, tratando de aceptar su carácter definitivo, huérfana no puedo sentirme, pues tuve la gracia divina de poseer unos padres maravillosos que me amaron y cuidaron con dedicación, ninguno de ellos me abandonó siendo pequeña, ninguno me negó, fui engendrada por amor, llevo sus apellidos en gloria y majestad, recordándolos cada día de mi vida.

De regreso a mi hogar recorro los cuartos, el jardín cultivado por la reina de la casa, la soñadora idealista, vaga y creativa Alice, sus árboles han crecido y cada verano están poblados de dulces frutos, como no apreciar la fuente inagotable e infinita del librero, aquel construido con madera maciza de roble, en donde descansan polvorientos los tesoros de mi Enri, Asimov, Herbert, Brosnan, Clarke, Dickson, Antologías de Novelas de Anticipación, Mitologías de Novelas del Oeste, Narraciones Terroríficas, las infaltables Readers Digest y como no nombrar a su último escritor Wilbur Smith que con sus historias lo transportaron miles de veces al África.

Todo está intacto, todo en su lugar, hasta la maquinita eléctrica para matar zancudos, el comedor en donde nos sentábamos a degustar los exquisitos platos cocinados por mi madre, las cortinas ya están pasadas de moda, pero como deshacerse de ellas, como cortar las rozas, claveles, gladiolos, flores del inca y la arómatica lavanda, esa que mi padre deshojaba y mi madre las vertía en bolsitas de tul para aromatizar los closets.

Cuán cercana estoy de reconocer, aceptar y sentir que por fin la felicidad está en mis manos, que llevo cada día más apretados todos mis recuerdos, que nada ni nadie me hará desprenderme de ellos.

domingo, enero 14, 2007

Recuerdos


Mauricio y yo en un encuentro de cuenteros chilenos en el Pub Naitún, Santiago de Chile, 2006.

lunes, enero 01, 2007

Catalina Vivianne


"La princesa Catalina, con su dulzura extrema, simpática y cariñosa".
Santiago de Chile 2006

Lukas Amaro


Lukas se las trae, es un seductor innato,aunque me rogó para que le tomara esta foto.
Santiago 2006

Mi familia

"Lukas, Cleo, Catalina,navidad 2006.
Santiago de Chile".

sábado, diciembre 30, 2006

Y....


No puedes volar llevas atado a tus pies el amor, ni las zancadillas te hacen perder el rumbo, voltea tu cuerpo mustio, lánguido, imperecedero, agrio y tibio, suelta las amarras de tus ojos, las cadenas de tus brazos, el yugo podrido y egoísta de tus pensamientos torcidos y nauseabundos, vomita lo que llevas acumulado por años, tratando de disimular que eres feliz, trapeando la acera, olfateando manjares desabridos e inocuos, dispara, pincha y corta, atrévete a convertirte en lo que siempre has querido, lo que has deseado, cobra por tu vida, paciencia te sobra, borradores velados, no te ahogues en un cuento de cuatro años, el corazón que llevas anudado por hilos de cristal es tan fácil de cercenar, no sangrarás, ya no más, las sombras invadirán las nieves silenciosas y vendrán ausentes inviernos deseosos de una caricia sincera, cálida y duradera.No dejes que los amores ausentes, las cicatrices de amores fatales y tortuosos sigan remojados en sueños hechos papel, no vuelvas a hacer una víctima plasmada de tu propio espejismo, el éter de suspiros funciona, sorprenderás a tus ojos leyendo sólo lo que quieren leer y a escribir lo que te cuesta fingir. Y aunque algún día decidas quitarle el polvo a esas alas de cisne que dejé nacer sobre tus espaldas, será para volar al abismo de la cobardía y la desidia de la que sólo tu sabes deletrear, compartiendo el vuelo no con una golondrina o una rémora de aletas de cristal, sino tan sólo con la que está de turno, la que gorgotea en tus sabanas, la que invade tus respiros, la que cercena tus manías, la que huele a cilantro primaveral, la que has elegido con bombo y platillo, ésa a la cual admiras y respetas… Y continua Pinocchio colgado en la pared, siendo testigo fiel de infinitas historias de amor, aunque continue yo, siendo la egoísta, la calculadora, fría, mentirosa, traicionera y detestable, sólo soy el reflejo de tu mirada….. y los ojos azules, paciente, vigoroso, amable y maduro, te recibo, te acepto, te enamoro… y me enamoras…

jueves, diciembre 28, 2006

Vuelo 2002

No tengo historia. No te necesito. El aire me infla las alas y sacude amablemente mis antenas, despojándome de los últimos restos de envoltura larvaria que aún cubrían mi cuerpo. No tengo noción de cuando he volado, aunque hace mucho las luces donde me retuve a reposar, ya no se divisan. Sólo que ahí voy de nuevo, luego de pasar un cable eléctrico. No tengo un plan de vuelo diseñado, tan solo me voy, me interesan las luces más grandes y potentes. Desde lo incontenible y desfasado, atravesando cientos de construcciones amorfas y cúbicas, contemplando decenas de cínicas cordialidades matutinas, arrugas y miradas gélidas y perdidas a través de los cristales de los buses y los enormes ventanales de los sanatorios.No se si alguno más lo habrá captado, pero en esas observaciones se esconden verdades gigantescas, inmensas montañas:Mi raza es testigo y lo fue de aquello, postergado, de lo externo a lo mostrado, lo que no se debe ver, lo que se oculta. De las moscas sobre la sangre de Cristo, de los chicles en la arena sobre el desierto de Irak, del olor a semen en las camas de algún motel. Mis ojos han visto lo que lo imperios niegan, el barro y el olor a axila, los mocos, los ronquidos, los discapacitados física y mentalmente, los busca huesos en los cementerios, en medio de la cofradía de seres planos que como reptiles tratan de sostener la institución. Tantas veces tuve que soportar los palmazos a mis vuelos de aquellos demonios que desde un sillón ordenaban, premiaban, castigaban, enjuiciaban y demolían. Desde allí, sus diafragmas emitían palabras y adjetivos de curiosas y extrañas sintonías. Yo en tanto, con la mierda comprimiéndome los intestinos, cambiaba de colores, banderas y símbolos con tal de que me dejaran en paz. Y resultaba que todo estaba ordenado y escrito como en una opereta. Era sólo una cuestión de roles y claro, actuar para esa audiencia era casi sencillo.Era hasta hoy mi única defensa.Y ahora que puedo volar, ya no me importa si es verde, gris o amarillo, si es una peineta o un cd, si almorcé el 15 de enero, o si el calcetín está roto o limpio. Da lo mismo la gabardina con un botón o cuatro, si son las ocho o hay viento norte, porque al fin y al cabo, sea lo que sea, vendrá de igual modo y aunque intentara negarlo estará allí como todas las cosas que nos otorga el destino. Lo importante es que más allá de lo que viene, mi opción consiste en volar y amar la luz.Más allá veo luces y grietas oscuras y a otros seres alados como yo, que eligen una u otra posibilidad, sin cuestionarse mayormente. Yo seguiré tal vez algunas de sus opciones de ruta, pues soy una de ellos. Y no soy tan diferente. La pobreza de estos tiempos, lo misérrimo de chances, la ausencia de claridad de estos enormes edificios, también a mi me aplastan las ideas y me presionan a elegir una meta rápida.Hay ruidos, voces, risas, estímulos por centenares. Desde lo alto se ve como funciona el gran circo: Unos compran, otros venden, todos mienten. Es viernes porque las pupilas de las mujeres brillan a coito de fin de semana, programado y aséptico. Y los hombres a diferencia de otros días, repletan los bares. Lo cierto que esta noche , cada brillo me seduce y me lleva como un tobogán consumista de energía, de aquí a allá y vuelta a subir y bajar. Vuelo entre sombras móviles, siluetas, cuadraturas, semáforos, luminosos y un sin fin de olores a maní, sandwich, cerveza. En Babilonia voy como una vulgar puta dejándome llevar a lo que sea: Esa es mi libertad y mi condena. Mi contradicción.Si los tiempos larvarios pudieron servirme de algo es que aprendí de almas bienaventuradas, de malditas almas bienaventuradas, a como un demócrata debe ser capáz de tolerar todas las expresiones y opiniones. Que el libre juego de las ideas. Que el pluralismo, que el libre mercado, que el postmodernismo, que la historia a muerto y tantas hojas inservibles. Mi madre debió haber estado borracha de insecticida o aerosol, cuando me hizo devorar tantas de estas hojas, que hasta ahora desarrollé panza. ¡ Inútil panza ¡ Allí se disolvieron políticos, vanidosos, ilusos, fanáticos, fascistas y mequetrefes de la palabra, que gracias a que Dios me dio un buen sistema digestivo, pude cagarlos a tiempo.Aún así, muchas de sus palabras de cuando en vez repiquetean en mi cabeza: conciencia, consecuencia, pueblo, siempre aparecen junto al olor rancio agusanado de los alimentos que piden a la entrada del metro, o rebotan en las monedas de las niñas que venden rozas en las noches, o las releo en los viejos diarios que envuelven el neoprén y la pasta base de la mala allá en Lo Espejo o en Pudahuel. A veces son invitadas a los banquetes de los niños y viejos en los tachos de basura en las afueras de los Mc Donalds. Sí y también las he visto huir despavoridas, parada sobre la cadena trash que implacable vomita su ira de no ser, nunca ser, sobre los cráneos vivos y muertos.Así cansada y atareada me detengo muchas veces al lado de la esperma caliente de los velorios y cumpleaños y he observado siglos de risas y llantos, que en esas penumbras flotan como nubes difusas.Y luego sigo el recorrido, guiado por las estrellas hacia mi destino que no puede ser otro que la luz, que de todo el universo es lo único cierto para mí.Y ahí voy de nuevo.La polilla detuvo su interminable aleteo frente a la gran vidriera fría y húmeda del viejo bar de San Diego. Sus ojillos negros, más abiertos que nunca, fijos en la gran bola de fuego de la lámpara a alcohol a un lado de la barra. Su cuerpo hizo una extraña contorsión para colarse a través de un minúsculo orificio de ventilación a un costado y voló por entre ajenas y enormes cabezas humanas, humo, gritos y aire ácido. El calor era cada vez más intenso y la luz más brillante, pero su aletear no se detenía; y la esfera se venía encima más y más grande y caliente atrapando su pequeña existencia con una misteriosa gravedad de fuego. Sólo cuando estuvo a unos milímetros comprendió que la muerte venía, sensual y tenue, silenciosa y atractiva.Con sus extremidades ardiendo y retorciéndose, envuelta en terribles punzadas de dolor, comenzó a caer. En un postrer esfuerzo trató de incorporarse, pero ya se le iba la vida y ahí se quedó. El mesón de madera olía vino viejo agrio y sudor humano. Más allá al borde de un vaso semi vacío una mosca, burlona le miraba, en tanto una araña se aprontaba a caer sobre ella.En la agonía sus ojillos se fijaron en la entrada. Dos hombres llegaban a beber, uno traía un grueso, ajado y oscuro libro que dejó caer displicentemente sobre el inerte cuerpo de la criatura, la que al ver la inmensa mole que se le venía encima, casi apenas pudo leer Santa Biblia.

martes, diciembre 19, 2006


Los Chuchas the porring boys and girls, febrero 2006, encuentro anual, Penco Chile

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